domingo, 31 de diciembre de 2017

Antonie Krokova

Antonie Krokova.
©  Alexandra Isles

Antonie Krokova (nacida Serynek) vino al mundo en Doupov, (Duppau), en Bohemia, la República Checa. En su registro en el campo de Auschwitz quedó inscrita como su fecha de nacimiento el 28 de septiembre de 1925, mientras que Antonie cree que, en realidad, nació en 1935, ya que durante la guerra se perdió toda su documentación. Debido a que sus padres no estaban casados, como era la costumbre gitana en aquellos tiempos, todos los niños llevaban el apellido de la madre. Vivió en Beroun, ciudad situada a unos 30 kilómetros de Praga, junto a sus padres y sus siete hermanos. Su padre se llamaba Jan Vrba, su madre Anna Terezie Serynek, algunos de sus hermanos; Antonin, Jana, Josefa, Marie. La abuela de su madre era judía, su padre era Romaní y trabajaba como artista en el Cirkus Aleš, recorrían pueblos y ciudades; Zatec, Chomutov... Antonie asistió al colegio para realizar los primeros cursos de la educación primaria, pero lo que de verdad le apasionaba era el mundo del circo y realizar todo tipo de acrobacias imposibles. Antonie cuenta:
Subíamos por un poste, metíamos nuestras cabezas en una especie de tazón, entonces nos sosteníamos sobre una mano, luego sobre un pie, posteriormente sobre ambas manos, a continuación dábamos una voltereta y nos deslizábamos hacia abajo por el poste, por último  inclinábamos nuestras cabezas saludando al público.

Circo.
©  Alexandra Isles

Con la llegada de los alemanes, su padre se convirtió en miembro activo de la Resistencia. El grupo de partisanos se reunía a menudo en el ático de su casa, poseían un radiotransmisor y además imprimían panfletos contra los nazis.

La vida dio un giro radical en 1942. Policías checos llegaron hasta la casa de la familia de Antonie, les tomaron tres fotos a cada uno de ellos; una de perfil, otra de la parte posterior de la cabeza y la tercera de frente. Después, rellenaron las tarjetas de identificación con los datos de sus padres. Tres días más tarde volvieron los policías para llevarse a su padre detenido dentro de una ola de detenciones de partisanos del grupo de la Resistencia al que pertenecía Jan. Su madre lloraba desconsolada: “Si os lleváis a su padre y me dejáis aquí con ocho niños, ¿qué va a ser de mí?” En ese momento uno de los policías le contestó: “Por eso vosotros también os vendréis” La familia entera fue detenida, los montaron en camiones y los trasladaron al campo de concentración de Lety, cerca de Pisek,  donde quedaron internados. En ese lugar Antonie permaneció unos nueve meses.

Caseta de vigilancia del campo de concentración de Lety.
©  Alexandra Isles

Allí sus padres tuvieron que realizar trabajo esclavo cavando trincheras, éstas tenían unos dos metros de profundidad por otros dos metros de ancho, en ocasiones servían de fosas para aquellos que morían. La muerte estaba presente en aquel lugar en todas sus formas; por golpes, por disparos, por hambre y por muchas enfermedades; malaria, tos ferina, difteria, pero principalmente fiebre tifoidea. Antonie sufrió de tifus, recuerda la persistente tos y que se le cayó todo el pelo. En el campo había un médico para atender a los prisioneros, la gente comentaba que se trataba de un veterinario. Antonie trabajaba, como muchos de los niños que estaban internados en Lety, recogiendo leña. Si algo no ha podido olvidar nunca Antonie ha sido el frío, ese frío helador que se colaba hasta los huesos y te dejaba paralizado, con unas sandalias como único calzado, sin medias ni calcetines, además, los castigos eran constantes, Antonie recuerda que en Lety había un estanque, los vigilantes conducían a todos los niños del campo hasta allí. Entonces los obligaban a sumergirse en el agua. Si a alguno de los que los vigilaban no les gustaba la forma en que lo hacían, los cogían y los sumergían ellos mismos. Esto se hacía incluso en invierno. Obligaban también a los niños pequeños que no sabían nadar, a ninguno de los demás les estaba permitido ayudarles por lo que morían ahogados. Luego los sacaban del agua y los enterraban en hoyos cavados en el suelo.

Estanque en el campo de concentración de Lety.
©  Alexandra Isles

A su madre y a algunos de sus hermanos mayores, después de dos o tres meses de internamiento en Lety, los enviaron a Auschwitz.

Antonie relata un episodio dramático que ocurrió en Lety:
Era última hora de la tarde y paseábamos por el interior del campo, mis hermanas caminaban con nosotros. La mayoría de mis hermanas eran mayores: dieciocho, diecinueve años. No se separaban nunca, pobres chicas, porque mamá ya no vivía. Y los dos polis estaban ahí con otros dos al lado, uno de ellos se acercó y empezó a molestarlas. Nosotros los estábamos mirando, ¿de acuerdo? Miraba a mi hermana y de repente la agarró y ella le dio un empujón. Entonces empezó ese otro tipo, y mis hermanas se defendieron la una a la otra. Luego vino un tercero y las separó. Era un tipo fuerte, no puedes pegar a un tipo fuerte, y en cualquier caso no estaba permitido. Le dio un par de golpes y la tiró al suelo. A nosotros intentaban contenernos, estábamos chillando y nos obligaban a retroceder. Corrimos a contar lo que estaba ocurriendo, gritando los nombres de nuestras hermanas. Nuestro padre se fue corriendo en esa dirección y agarró a uno de ellos. El otro hombre lo vio y lo mató de un disparo. Mi hermano también corrió hacia allí, tenía catorce años entonces, y también a él le dispararon. Así pues, los mataron a todos: mis hermanas, mi padre y mi hermano. Se los llevaron a rastras y eso fue todo. Nosotros tuvimos que callarnos, tampoco podíamos llorar, porque nos amenazaron con dispararnos a nosotros también.

A los nueve meses de estar internada en Lety, concretamente en mayo de 1943, Antonie, fue deportada al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, en Polonia. La transportaron en un convoy conformado con vagones para transporte de ganado sin equipaje, sin comida. Al llegar, el miedo, los perros, los soldados, los gritos, los golpes, y siempre el miedo. Los montaron en camiones. Los llevaron a un edificio donde le tatuaron en su antebrazo izquierdo el número de prisionera Z-8041. Cuando llegó al campo para familias Gitanas, en el sector BIIe de Birkenau, le dijeron que su madre y alguno de sus hermanos habían muerto en las cámaras de gas. Quedó internada en el bloque nueve donde se reencontró con una hermana, dos años más joven que ella y con uno de sus hermanos, un niño de dieciocho meses. Al poco tiempo la trasladaron al bloque ocho.

Antonie fue conducida hasta los crematorios pero la suerte hizo que salvara su vida. El abismo se hallaba cerca de ella, unas cien personas fueron obligadas a introducirse en la cámara de gas. Antonie formaba parte de un segundo grupo que permanecía fuera de la cámara de gas, los obligaron a sentarse en el suelo. Hasta donde ella se encontraba se acercaron algunos médicos, resultó que eran naturales de Praga... Antonie estaba aturdida, agotada, derrotada por el que parecía su último destino, cuando, de repente, escuchó una pregunta en checo que la rescató de sus pensamientos, uno de los médicos le preguntó: "¿Cuál es tu número?" Antonie se levantó y respondió: "Achtzig einundvierzig, 8041.” Y él le dijo:"¿No sabes hablar checo?" Antonie asintió con la cabeza. "Entonces, ¿cómo te llamas? ¿Cómo se llama tu padre?" “Bueno, Vrba”. En ese momento Antonie comenzó a llorar de desesperación. Y él añadió: "Sí, eso es, Vrba". Así que la sacó del grupo, se dirigió a los soldados alemanes: "Esta prisionera no será quemada, pertenece a una familia que se supone que debe ser liberada". De este modo fue como Antonie se libró de la muerte. Durante toda su vida nunca ha sabido por qué, quizá porque el médico conocía a su padre, músico y artista de circo.

Número de prisionera en Auschwitz-Birkenau de Antonie Krokova.
©  Alexandra Isles

Durante los dos años que sobrevivió a Auschwitz, tuvo que pasar todo tipo de penalidades, Antonie relata:
Había una madre que tenía cuatro hijos pequeños. El de dos años necesitaba hacer pis, pero en el barracón no podías hacer ningún ruido, tenías que estar en absoluto silencio. Teníamos unos boles rojos sin asas para la comida, y ella cogió un bol para que el niño hiciera caca y pis en el bol. Luego lo dejó afuera y lo cubrió con una manta. Pensaba llevárselo al salir para el recuento; después del recuento, iría a las letrinas y lo tiraría por el váter. Pero alguien lo vio y lo denunció. Después del recuento, vino un alemán cuando aquello aún estaba bajo la manta y dijo: “¿Qué es eso de ahí?”. Ella se quedó sin habla y se puso completamente pálida, paralizada por el miedo. Así que él lo destapó y le dijo “Haben Sie Löfftel?” (¿Tienes una cuchara?). Ella asintió. “Pues cójala.” Lo crean o no, y juro por Dios que es cierto, se lo tuvo que comer. Vivió dos o tres días más y luego murió.

En 1944 Antonie fue transferida al campo de concentración de Ravensbrück y posteriormente, al de Buchenwald, siendo evacuada al campo de trabajos forzados de Wittenberg en Alemania, donde trabajó en una fábrica de municiones.

Antonie sobrevivió al Porrajmos, ella fue la única sobreviviente de su familia, sus padres y sus siete hermanos murieron en el genocidio. Fue liberada por los rusos en Wittenberg: “Los rusos entraron, trajeron vacas y caballos y montaron a los ancianos y a los niños en carros. Yo tampoco podía andar; teníamos las piernas hinchadas, inflamadas. Un ruso me llevó a cuestas durante casi tres kilómetros diciendo: “Buena chica”. Nos llevaron a un pueblo y dijeron: “¿Qué casa te gusta?”. Y las mujeres decían: “¡Oh, esa casa es bonita!”. Y ellos echaban a los alemanes y entrábamos nosotros. Los rusos dijeron: “Coged lo que os guste, vestíos”. Pasamos cerca de un mes allí porque algunos de nosotros estábamos enfermos y los ancianos estaban débiles, famélicos. Los rusos mataron todo lo que pudieron: cerdos, pollos, gansos... cualquier cosa que encontraban. Había una gran abundancia. A veces la gente comía mucho y entonces, los pobres se morían. Sus estómagos estaban tan débiles que no podían con todo aquello.

Pasado un mes se marchó de allí, dos rusos y un policía la acompañaron en tren hasta llegar a Beroun. Su tía la estaba buscando y con ayuda de la Cruz Roja logró dar con su paradero. Se marchó a vivir con ella y vivió en Tachov (Checoslovaquia). Posteriormente se estableció en Marianske Lazne (Marienbad), Checoslovaquia, donde conoció a su futuro esposo.

Antonie Krokova.
©  USHMM

      Fuentes:
- Entrevista realizada para el United States Holocaust Museum en julio de 1997. Número de acceso: 1997.A.0445. EHRI Partner.
- Voces olvidadas del Holocausto de Lyn Smith. Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. 2006. Páginas 219, 274, 278 y 338.
- Black silence: the Lety survivors speak. Paul Polansky. G plus C. 1998. Páginas 120-124.
- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. K.G. Saur, New York. 1993. Volumen I. Páginas 544-545.
- Documental: Porraimos: Europe’s Gypsies in the Holocaust de Alexandra Isles. 2001.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Leonid Shul’ga

Leonid Shul’ga
© USC Shoah Foundation

Leonid Shul’ga nació en una familia Romá el 18 de septiembre de 1938 en Novyi Bug, en la Antigua Unión Soviética (en la actualidad región de Mykolaiv, Ucrania). Leonid tenía tres hermanos: Petro, Andrii e Ivan. Llevaban un estilo de vida nómada, de este modo cuando llegaba el verano la familia se echaba al camino por las regiones ucranianas de Kherson, Mykolaiv, y Odessa. Durante los inviernos, alquilaban una vivienda para pasar la dura estación. Profesaban la religión cristiana ortodoxa oriental.

En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial y, conscientes de la persecución a la que estaban siendo sometidos los Romaníes por los alemanes, la familia decidió esconderse en la región de Kherson, para ello contaron con la ayuda y protección de lugareños de localidades cercanas a su lugar de escondite que los conocían. Así consiguieron escapar de las garras de los nazis y sobrevivir al Porrajmos. 

Tras la guerra los Shul’ga continuaron llevando una forma de vida nómada. Todo esto terminó en el otoño de 1956, cuando el Soviet Supremo de la URSS promulgó el Decreto que planteaba la obligatoriedad de la obtención de un empleo permanente a la población Romaní que vivía a la manera nómada, (“vagabundos gitanos” en el argot legislativo soviético), desde ese momento se prohibía el nomadismo y se les obligaba a asentarse. Por ello la familia se estableció finalmente en Bol'shaia Aleksandrovka.

Leonid contrajo matrimonio con Klavdiia. La pareja tuvo cuatro hijos. Leonid trabajó realizando diversas tareas en una granja colectiva local.

Fuentes:
- Entrevista realizada por Boris Vishevnik, con la grabación del cámara Andrei Neposedov el 17 de septiembre de 1998 en Bol’shaia Aleksandrovka, región de Kherson, Ucrania.

domingo, 29 de octubre de 2017

Anton Franz

Anton Franz
© Nordwest-Zeitung

Anton Franz nació el 14 de enero de 1927 en Wildenbruch, Alemania.

Los Franz conformaban una familia de diez miembros; los padres, Georg (20.7.1906) y Grete (10.9.1898), y sus ocho hijos; Margot (1924), Anton, Frieda (10.3.1929), Ella (3.7.1930), Hans (12.1.1933) , Otto (25.1.1934), Ursula (15.12.1935) y Angela (18.10.1938). Llevaban un estilo de vida nómada, se dedicaban al circo. Entre acrobacias, risas  y mucho trabajo recorrían los pueblos y ciudades del país teutón con su pequeño circo ambulante. En la tarjeta de trabajo de Georg, que se conserva en el Gemeindearchiv de Zetel, consta como oficio del padre, el de artista.

Debió ser en 1939, cuando los ocho miembros de la familia Franz llegaron con su carromatos gitanos, tirados por sus caballos, al municipio de Zetel, situaron su campamento en un lugar de la Pohlstrasse para permanecer allí unos días y ofrecer su espectáculo circense. Pero… por desgracia, la persecución a la que se estaba sometiendo a la población Romaní iba de forma paulatina incrementándose. Las autoridades locales se acercaron hasta su lugar de acampada prohibiéndoles seguir su camino. De este modo, hubieron de abandonar su vida nómada y los obligaron a permanecer en aquel lugar cobijados por sus dos carromatos. Los niños acudían a la escuela, los padres y los hermanos mayores a buscar otros trabajos distintos al que hasta esos momentos había sido su forma de ganarse el pan. Georg, comenzó a trabajar en una gravera, su esposa Grete, en un vivero en la Stubbendränk, Margot, la hermana mayor, en una fábrica de zapatos y Anton, en una granja y algunos de los pequeños asistían a la escuela local.

Georg Frank (derecha) y su hija Ella (izquierda), 
realizando acrobacias.
© Archivo de la familia Franz


Pasado un tiempo, la familia decidió finalmente establecerse en una pequeña casa en la Horster Strasse, cerca de la escuela de Bohlenberge.

Una mañana de 1943, muy temprano, la policía del pueblo acudió hasta el domicilio familiar y se llevaron detenida a toda la familia. Primero los condujeron hasta la estación ferroviaria de Zetel, de allí hasta Bremen desde donde partieron en un convoy, junto a otros cientos de prisioneros Romaníes, con destino al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia. En ese lugar Anton quedó registrado y marcado para siempre con el número de prisionero Z-9025. Los internaron a todos en el Campo de Familias Gitanas en el sector BIIe de Birkenau. Mientras tanto, las pocas posesiones de los Franz en Bohlenberge fueron subastadas públicamente.

         En el transcurrir de los siete primeros meses de 1944, Anton fue transferido al campo de concentración de Buchenwald y, desde allí, posteriormente al campo de Dora-Mittelbau, formando parte del comando Harzungen, an aquel lugar lo obligaron a realizar trabajo esclavo en una fábrica de armamento, donde los alemanes preparaban los cohetes V2.  Anton relata que los prisioneros dormían en el túnel, comían en el túnel, hacían sus necesidades en el túnel, nunca salían a la luz.

El 4 de abril de 1945, ante la cercanía de los ejércitos aliados, los SS organizaron una marcha de la muerte. Anton fue liberado por los aliados el 12 de abril de 1945 en Schoenebeck.

Después de la guerra, Anton, trabajó como taxista en Gronau y se involucró de forma importante en la Asociación de Sinti y Roma Alemanes,

Anton Franz murió el 7 de noviembre de 1992 en Münster.

Ocho de los diez miembros de la familia Franz perecieron en los campos de concentración, solamente Anton y su hermana Margot sobrevivieron al Porrajmos.

La primera en sucumbir a las terribles condiciones del campo Gitano fue la más pequeña, Angela, murió el 28 de marzo de 1943. Grete Franz murió el 18 de junio de 1943 en Auschwitz-Birkenau, su esposo Georg Frank el 19 de octubre de 1943 en Auschwitz-Birkenau. Frieda, Ella, Hans, Otto y Ursula murieron en el mismo lugar entre 1943 y primeros de agosto de 1944.

Sascha Frank (10 años), Charlina (14 años), 
junto a su abuela Adolfine Franz, esposa de Anton Franz. 
© Nordwest-Zeitung

Los nietos de Anton, Sascha y Charlina Frank, ambos cuando eran estudiantes de la "Escuela para niños de circo itinerante" de Renania del Norte-Westfalia, participaron en el concurso escolar de Historia  "Heldensucher" y lograron el segundo premio por su trabajo de Historia: “Mi abuelo, el héroe, historias heroicas del Sinto Anton Franz". Donde relataban las vivencias de su abuelo durante los años del nazismo. El premio estaba dotado con 1.000 euros.

Charlina y Sascha Frank junto a Nikolaus Schneider, 
que fue presidente de la Iglesia Evangélica en 
Renania desde 2003 hasta 2013.
© Iglesia evangélica de Renania

En febrero de 2017 el pleno municipal de Zetel decidió dedicar una de sus calles, a la memoria de Anton Franz en el área en expansión de la población de Bohlenberge.

Calle en memoria y honor de Anton Franz.
© Nordwest-Zeitung 


Fuentes:
- Artículo periodístico aparecido en el Nordwest-Zeitung  “Anton hat uns oft zum Lachen gebracht” escrito por Sandra Binkenstein el 25 de febrero de 2017.
- Artículo periodístico aparecido en el Nordwest-Zeitung  “Leidensweg begann in Bohlenberge” escrito por Hans Begerow el 27 de enero de 2015.
- Artículo periodístico aparecido en el Nordwest-Zeitung  “Preis für Sascha und Charlina” escrito por Hans Begerow el 6 de noviembre de 2009.
- Artículo periodístico aparecido en el Nordwest-Zeitung  “Ganz klar – der Opa ist der Held. Escrito por Hans Begerow el 2 de octubre de 2008.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Josef Steinberger

Josef Steinberger en 1947
© Familia Steinberger

Josef  Steinberger nació el 22 de junio de 1907 en el seno de una familia Romaní en Brenschelbach, Sarre, hijo de un músico y comerciante de violines.

En 1914 comenzó a asistir al colegio de Vorbach/Saarbrücken.

La vida continuó su devenir y en 1926 la familia Steinberger se trasladó a vivir a Colonia, allí su padre le enseñó los secretos del oficio de cestero y todos sus conocimientos musicales, comenzando a trabajar por las calles y locales de Colonia.

El 30 de enero de 1933 los nazis llegaron al poder en Alemania, la persecución hacia los Romaníes se fue incrementando paulatinamente mediante la aplicación de las leyes preexistentes durante la República de Weimar de manera restrictiva y progresiva. Por ejemplo, la no concesión a los Gitanos de la llamada licencia comercial itinerante, que era obligatoria para realizar actividades de comercio ambulante, significó para muchos de ellos la pérdida de su único medio de subsistencia.

En la primavera de 1935, las autoridades de Colonia establecieron un "campo de confinamiento de Gitanos" en la calle Venloer Straße 888 en Colonia-Bickendorf . Se eligió éste por ser un solar cerrado y fácil de vigilar. A finales de abril de 1935 se habían construido puntos de suministros de agua, letrinas y un barracón de vigilancia, de modo que a partir de mayo los servicios sociales y la policía comenzaron a trasladar a todos los Romaníes que vivían en caravanas dispersos por la ciudad, así como, a los que habitando pisos de alquiler eran receptores de asistencia social. El campo se encontraba rodeado por una cerca de alambre de espino de dos metros de altura y vigilado por un oficial de las SS, así como, por varios agentes pertenecientes al Departamento de Policía de Ehrenfeld. El campo de confinamiento de Gitanos de Colonia fue el primero de su tipo en el Reich y sirvió de modelo para el establecimiento de otros campos similares en toda Alemania. En este lugar, preparado para alojar a 150 internados, en marzo de 1937 se llegó a alcanzar la cifra de unos 500 Romaníes internados, entre estos se hallaba la familia Steinberger.  

Internados Romaníes en el campo de confinamiento de Colonia-Bickendorf
© Bundesarchiv

La Policía Criminal era la responsable de vigilar y perseguir a los Romaníes del Reich. Desde octubre de 1937, la Policía Criminal de Colonia había creado una "Oficina Gitana", que, un año después, se convertiría en el "Departamento de Cuestiones Gitanas". Estas oficinas se ubicaron en la Sede de la Policía Criminal. En 1938 se estableció la "Oficina Central del Reich para la Lucha contra la Molestia Gitana". La Policía Criminal colaboró estrechamente con el "Centro de Investigación para la Higiene Racial y Biología de la Población", fundado como un departamento de las autoridades sanitarias del Reich en 1936 y dirigido por el neurólogo Dr Robert Ritter. Su tarea fue registrar a todos los gitanos que vivían en Alemania, asignarlos a grupos por criterios raciales y proporcionar "opiniones de expertos" a la Policía Criminal que luego resultarían determinantes para la deportación a los campos.

Barracón de vigilancia en el campo de Colonia-Bickendorf
© Bundesarchiv

El 13 de junio de 1938, la policía alemana comenzó una semana de operaciones contra los Romaníes del Reich. Desde esa fecha al 18 de junio, más de 1.000 Gitanos fueron detenidos y deportados a campos de concentración. Ese episodio ha pasado a la historia como la "Semana de limpieza gitana". Entre los arrestados del 14 de junio de 1938 se encontraba Josef  Steinberger, lo enviaron al campo de concentración de Sachsenhausen , donde permaneció internado hasta julio de 1939, fecha en que lo liberaron tras numerosas peticiones de libertad por parte de su familia y de la empresa “Schwerm & Lange”. Tras ser liberado, Josef, regresó a Colonia. Entre  julio de 1939 y mayo de 1940 Josef trabajó para “Schwerm & Lange”, una empresa dedicada a la construcción y a las obras de ingeniería civil con hormigón y acero.

KZ Sachsenhausen
© Bundesarchiv

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la Oficina Principal de Seguridad del Reich en Berlín comenzó a planificar la deportación de todos los judíos y de todos los Romaníes de Alemania con destino a la Polonia ocupada. Esto agravó aún más la persecución y la opresión de los Gitanos. La primera oleada de deportaciones de familias enteras fue organizada y llevada a cabo por los Departamentos de Policía Criminal y el "Centro de Investigación para la Higiene Racial" en mayo de 1940, unos 2.500 Gitanos fueron detenidos en Hamburgo, Stuttgart y Colonia con el objeto de ser deportados posteriormente. En Colonia, los arrestos comenzaron el 16 de mayo de 1940, entre los arrestados, la familia Steinberger. Unos 400 Romaníes de Colonia y alrededores de la ciudad, otros 200 de los distritos de Colonia, Aquisgrán, Bonn, Coblenza y Trier, así como unas 330 personas de Düsseldorf y del Distrito del Ruhr fueron llevados al campo de detención ubicado en el recinto ferial de Deutz. El 21 de mayo de 1940, los condujeron a la estación de tren de Deutz-Tief y de allí fueron transportados a los guetos y campos en el denominado "Gobierno General".

En la hoja de registro policial de la detención del señor Steinberger, aparece la anotación de que se la había hecho saber que si "regresaba ilegalmente al territorio del Reich, sería esterilizado y transferido a un campo de concentración".

Los deportados llegaron al gueto de Lublin. Allí los obligaron a realizar trabajos forzados. Las desastrosas condiciones de vida y la deficiente dieta alimenticia provocaron la muerte de muchas personas al poco tiempo de llegar. La esposa de josef, Theresa, murió en Polonia, pocos días después del nacimiento de su hijo Franzisko, que había venido al mundo el 25 de mayo de 1940. Su padre, su madre y uno de sus hermanos también sucumbieron al Porrajmos en los campos y guetos polacos.

Mujeres Gitanas en el gueto de Lublin.
© Yad Vashem

Josef  Steinberger  fue transferido e internado pasando por diferentes campos de trabajo y guetos polacos; Lublin, Belzec, Kielce, Varsovia… nunca se borrararían de su memoria. En esos lugares lo obligaron a realizar trabajo esclavo; construcción de carreteras, vías de ferrocarril, barreras de protección contra inundaciones…

En enero de 1945 fue liberado por el Ejército Rojo. En el verano de ese año regresó a Colonia con sus cinco hijos después de hacer todo el recorrido de vuelta a pie durante seis largos meses.

Josef  vivió toda su vida en Colonia, trabajando primero como músico, cestero, y, a partir de 1960, regentando una tienda de bebidas y artículos de uso cotidiano, además de dedicarse a la venta de vehículos de segunda mano.

Como tantos Romaníes tras la guerra, Josef, solicitó a la administración alemana una compensación por la pesadilla vivida durante los años nazis. En 1956 el Departamento de Compensaciones del Gobierno Local de Düsseldorf se la denegó, la razón que le dieron fue que su detención e internamiento en los campos de concentración y guetos en los que había estado, no había obedecido a motivos políticos raciales, sino que, había sucedido por razones de seguridad de estado.

El 9 de febrero de 1972 Josef  Steinberger falleció en Colonia sin habérsele nunca reconocido una restitución por haber sido víctima de la barbarie genocida nazi.

Placa situada en Bickendorf en memoria de los 
Romaníes de Colonia deportados a los campos.
© Elke Wetzig

Fuentes:
- Medical care and crime: the infirmary at Sachsenhausen concentration camp 1936-1945, Astrid Ley; Günter Morsch. Metropol Verlag, Berlín. 2007. Páginas 264-268.
- Das Zigeunerlager in Köln-Bickendorf 1935–1958. Karola Fings, Frank Sparing 1999. Zeitschrift für Sozialgeschichte des 20. und 21. Jahrhunderts, 1991.
- Rassismus, Lager, Massenmord. Die nationalsozialistische Zigeunerverfolgung in Köln (Schriften des NS-Dokumentationszentrums der Stadt Köln, Bd. 13), Emons, Köln, 2005.
- De la ciencia de las razas a los campos de exterminio. Karola Fings, Herbert Heuss, Franck Sparing. Presencia Gitana. 1999. Páginas 42-45.
- Sinti and Roma, Gypsies. NS-Documentation Center of the City of Cologne.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Bozena Ruzickova


Bozena Ruzickova.
© Life Trails

Bozena Ruzickova nació el 20 de enero de 1924 en Sobotka, Polonia. Era la hija mayor de una familia Romaní que vivió en Checoslovaquia. Tenía ocho hermanos. Su padre era calderero y viajaban a bordo de un carromato, yendo de una población a otra intentando ganarse la vida. En ocasiones, cuando llegaban a algún pueblo y su padre encontraba algún trabajo permanecían en ese lugar hasta que se acababa la faena. Ninguno de los chiquillos tuvo la oportunidad de asistir a la escuela, la prioridad; comer y ayudar a sus padres, los niños se encargaban de limpiar los calderos para que estuvieran relucientes. Narra Bozena algo que a veces les sucedía al llegar a una nueva población, las autoridades no les permitían estacionar y los obligaban a marcharse a otro lugar. Así fue transcurriendo su infancia entre caminos, calderos y el cuidado de sus hermanos pequeños.

Poco a poco las dificultades aumentaron para Bozena y su familia, mucho más aún cuando les prohibieron seguir llevando su forma de vida nómada y los obligaron a asentarse. Bozena se había enamorado de un chico y comenzaron a vivir en pareja en su remolque, en Lobeš, cerca de Mělníka, pasado Boleslava.

A principios de agosto de 1942, gendarmes checos detuvieron a Bozena Ruzickova, de 18 años, y por ese tiempo, embarazada de ocho meses. Junto a su prometido los obligaron a coger sus escasas pertenencias, los montaron en un camión y posteriormente en un tren de pasajeros, los deportaron hasta el campo de concentración de Lety en Bohemia. Este campo abrió sus puertas en agosto de 1940, en un principio con internos checos y Romaníes, pero en 1942, los campos de Lety y Hodonin se convirtieron en instalaciones donde únicamente se hallaban internados hombres, mujeres y niños Romaníes.

Cuando Bozena llegó al campo le afeitaron la cabeza y después, la obligaron junto a los demás prisioneros a formar. El director del campo los recibió con esta frase: “La puerta se ha abierto para que entraseis, la puerta se ha cerrado una vez que habéis entrado, y eso significa que ya no hay vuelta atrás". Les entregaron algunas mantas y los llevaron hasta uno de aquellos barracones de madera que poblaban el interior de la instalación, dentro, todo estaba lleno de camas, una sobre otra. La obligaron, a pesar de su embarazo, a realizar trabajo esclavo en una cantera, otros prisioneros trabajaban en granjas cercanas o en el bosque. En Lety, Bozena, tuvo que soportar el hambre y las constantes palizas. Bozena dio a luz a su precioso bebé, Eva, pero… en mitad de aquel infierno, Eva murió de hambre en octubre, un mes después de su llegada al mundo.

Las condiciones del campo de Lety desde agosto de 1942 fueron horrible y dramáticamente peores que cuando el campo contaba con prisioneros checos y Romaníes, de acuerdo con documentos de archivo, testimonios entresacados de los juicios celebrados en la posguerra del personal del campo, así como de los supervivientes, el personal de vigilancia del campo de Lety estaba conformado exclusivamente por personas de origen checo, que sólo recibía visitas ocasionales de oficiales alemanes.

Campo de concentración de Lety
© Radio Praga

Hombres, mujeres y niños eran separados en diferentes barracones. El campo, diseñado en un principio para albergar 300 prisioneros en el verano y 200 en el invierno, estaba atestado de gente, con 900 presos en el momento de mayor número de internados. Los guardias tenían órdenes firmadas por el comandante checo del campo, Josef Janovsky, de disparar a cualquiera que intentara escapar o desobedecer una orden. Los internos, incluidos los niños, se vieron obligados a trabajar desde el amanecer hasta el anochecer en las canteras de piedra, en la construcción de carreteras o cortando madera. De los 1.300 reclusos que pasaron por el campo, al menos 300 murieron a causa de las duras condiciones de vida, ropa inadecuada, trabajo forzoso o desnutrición, lo que llevó a dos brotes mortales de tifus. El total de los 35 niños nacidos en el campo (entre ellos Eva) murieron allí y fueron enterrados, como el resto de los muertos, bajo una capa de cal. Aquellos que sobrevivieron a las epidemias, al trabajo esclavo… fueron transportados a Auschwitz-Birkenau en 1943.

Después de 106 días de internamiento, a Bozena se le presentó la oportunidad de escapar de Lety.  En aquel momento Bozena relata “Ya no me importaba si me mataban o no. Realmente ya no me importaba. Así que me dirigí a la puerta del campo y los guardias  me preguntaron a dónde iba. En los barracones teníamos estufas para calentar el interior, así que, les dije que iba al bosque a buscar leña y uno de ellos me contestó: "Ve". Así que me encaminé hacia el bosque, estaba cogiendo leña en mis brazos. Miré detrás de mí por si alguien estaba vigilándome, pero nadie venía. De este modo conseguí alejarme un poco más, hasta que el bosque se hizo cada vez más profundo. Tiré la madera al suelo y comencé a correr. Corría y corría en la misma dirección en la que llegamos en aquel tren. Pensaba que iba por el camino correcto de regreso. Y mientras pensaba en esto, me di la vuelta dándome  cuenta de que venían corriendo detrás de mí. Me escondí detrás de un árbol y esperé a que pasaran. Cuando no vi a nadie, pensé que por fin había escapado. Llegué a una ciudad, no sé qué ciudad era pero oí llegar un tren de pasajeros a la estación, iba con destino a Praga. Me subí al tren, entré en el baño y me encerré hasta que finalmente llegué a Praga.”

Después se dirigió hasta donde se encontraban sus padres en Neveklovice, Checoslovaquia. Entre todos decidieron que lo mejor era esconderse en los bosques con comida y ropa, allí se reunió con su prometido. Bozena enfermó de fiebre tifoidea y viendo que no mejoraba no quedó otro remedio que llevarla al hospital de Zelezny Brod, donde alguien informó a las autoridades acerca de su origen Romaní.

La Gestapo la detuvo y la llevó a Jičin, donde quedó internada, sufrió duros interrogatorios durante tres meses. Tras esto el juez dictó una sentencia que la condenaba a seis años de prisión, mientras que su prometido fue condenado a muerte y murió guillotinado en Praga, ambos acusados de escapar de un campo de concentración.

Bozena fue transportada en un viaje que duró tres semanas en un tren de ganado con dirección a un lugar que los alemanes llamaban Javor Obr Šlejzie, en Checoslovaquia. Allí la obligaron a trabajar en una fábrica de municiones hasta que Javor fue evacuado.

Bozena y los demás prisioneros tuvieron que emprender una larga y agotadora marcha de la muerte sobre la nieve. Los que se quedaban rezagados eran fusilados en el acto. Ella también se estaba quedando atrás tras llevar caminando un largo mes, se encontraba agotada, sin fuerzas, pero alguien la arrojó a un carro en lugar de ser asesinada. Luego la llevaron por varias prisiones alemanas en Bremen, Hamburgo y Lübeck, finalmente fue liberada por los ejércitos Aliados y enviada a un campo de repatriación, donde fue atendida por la Cruz Roja Sueca. Regresó a Praga y se casó con un hombre viudo.

De toda la familia que fue detenida solo Bozena logró sobrevivir al Porrajmos, algunos de sus familiares fallecieron en Lety, el resto de sus parientes fueron deportados en 1943 al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia, donde murieron asesinados por los nazis.

Bozena Ruzickova en 1999.
© Peter Finn — TWP


Fuentes
- Biografía de Bozena Ruzickova escrita por Dylan, Laura-Liis, Renata, Marek, Jitka Čačalová, Sophie. Life Trails: Proyecto escolar europeo contra la discriminación y la persecución.
- Entrevista a Bozena Ruzickova. USHMM 19 de junio de 1997.
- Czech Treatment of Gypsies Spurs Heated Debate artículo firmado por Peter Finn  para el Washington Post, 4 de octubre de 1999.

domingo, 30 de julio de 2017

Johann Rigo y su familia. Zigeunernacht. E Rjat le Rromane Phabimatangi.

Johann Rigo
© Dokumentations- und Kulturzentrum 
Deutscher Sinti und Roma

Johann Rigo nació el 17 de octubre de 1910 en Jois, ciudad localizada en el distrito de Neusiedl am See, en la región de Burgenland, Austria .

Fue deportado junto a su esposa y sus tres hijos al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia por haber nacido Gitano. Allí quedó registrado con el número de prisionero Z-5728 e internado en el Campo para Familias Gitanas de Birkenau.

La vida en Birkenau resultó un milagro, lo normal era morir en mitad de aquel infierno. La insuficiencia alimenticia y el hacinamiento en los barracones del Zigeunerlager condujeron a un dramático deterioro de las condiciones higiénicas y sanitarias, lo que a su vez provocó epidemias frecuentes, especialmente de tifus y diarrea por hambre. Estas epidemias dieron como resultado una alta tasa de mortalidad entre los presos, además de las vejaciones constantes a que eran sometidos por los SS y los kapos.

Durante los días finales del mes de julio de 1944, numerosos Romaníes y sus familias que se encontraban internados como prisioneros en el Zigeunerlager de Birkenau estaban siendo trasladados a otros campos en el interior del Reich, a aquellos que aún permanecían en el Campo Gitano, sector BIIe de Birkenau, los nazis les comunicaron, que el grupo que se había marchado lo enviaban a construir un campo nuevo para Romaníes.

Aquel 2 de agosto de 1944 a eso de las dos de la tarde, un tren de mercancías permanecía estacionado en las vías de la rampa de ferrocarril cercana al Zigeunerlager, en los vagones unos 1500 Romaníes, formaban parte del último grupo seleccionado del Campo de Familias Gitanas con destino a otros campos en el interior del Reich. El convoy permaneció allí parado durante varias horas, un superviviente de este transporte recuerda que los prisioneros que aún se encontraban tras las alambradas del sector BIIe se hallaban lo suficientemente cerca del tren como para ser capaces de gritarles y hacerles señales. En ese momento, desde las alambradas se vivieron escenas desgarradoras de despedida. El tren partió para Alemania a media tarde. Las horas finales del Campo de Familias Gitanas habían llegado.

Ceremonia de recuerdo en Birkenau.
© Memorial de Auschwitz

En la tarde del 2 de agosto de 1944, después del recuento, fue impuesto el toque de queda en esta sección del campo. En su interior había aún internados 2.897 prisioneros, la mayoría de ellos, enfermos, ancianos, mujeres y niños.  Un camión repleto con soldados de las SS y con unos veinte prisioneros judíos pertenecientes al Sonderkommando llegó hasta el Campo Gitano.

Tadeusz Joachimowski relata:
            “Cuando se completó la carga de los Gitanos en los vagones de mercancías, el Dr. Mengele  en el campo gitano ordenó a los vigilantes que se alejaran de la valla para que los gitanos pudieran despedirse. Esa escena, desde el momento en que el tren llegó a la rampa hasta que el Dr. Mengele permitió que se despidieran, estaba plenamente calculada. Fue pensada para apaciguar a los gitanos que quedaban en el Campo y convencerlos de que; también, serían enviados a campos de trabajo"

            “Tras la partida del tren, la cual tuvo lugar a eso de las siete de la tarde, se dio la orden a los prisioneros del sector BIIe la prohibición de salir de los barracones hasta nueva orden. Entonces, Mengele ordenó a los médicos prisioneros y enfermeras que trabajaban en el hospital, en el interior del Zigeunerlager, que marcharan a la compañía de castigo y al campo de los hombres (BIID). Después del recuento de la noche, llegó hasta el sector BIIe un camión lleno de hombres de las SS con un Sonderkommando, compuesto por una veintena de prisioneros judíos y ordenaron a todos los Romaníes que salieran de sus barracones y formaran. Los prisioneros volvieron al interior de los barracones. Los SS y los miembros del Sonderkommando clavaron cruces hechas con tablas para que ningún prisionero pudiese salir del interior, después se marcharon. Cuando la oscuridad se adueño completamente del campo, llegaron unos ocho camiones y se detuvieron delante de los barracones comenzaron a sacar a los Romaníes del interior de los mismos y empezaron a llevarse a los Romaníes en mitad de un griterío ensordecedor, llantos y maldiciones… los camiones volvieron una docena o más de veces a por el resto de los prisioneros. Al parecer, como oí, los gitanos se dieron cuenta de lo que estaba pasando y atacaron a los hombres de las SS, que utilizaron sus armas, porque los gritos y el sonido de los disparos llegaron hasta nuestros oídos.”
            Extracto del testimonio de Marian Perski, antiguo prisionero polaco número 11036 deportado a Auschwitz en 1941. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. Pág 89

“A las  20:30 horas el sector BIIe fue cerrado. Comenzaron a desplegarse por el campo soldados alemanes, los supervisores alemanes de cada barracón armados con porras fueron traídos de otros bloques y llegaron cuatro camiones, introdujeron en ellos a los Gitanos. A eso de las once en punto de la noche, los camiones arribaron hasta el hospital Gitano, donde cincuenta o sesenta Romaníes fueron cargados en cada vehículo, y los médicos se vieron obligados a ayudar en este procedimiento bajo la amenaza de ser golpeados. Enormes gritos, simplemente el aullido de los gitanos, se podían escuchar desde el primer momento de esta operación, el doctor Mengele estaba presente en los terrenos del hospital gitano. Poco después de la medianoche concluyó la operación, ya que todo el campo gitano había sido vaciado.”
Extracto del testimonio de Alfred Galewski,antiguo prisionero judío belga Belgian jewish former prisoner número151599 deportado a Auschwitz en septiembre de 1943. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. Pág 91

Los prisioneros Romaníes se resistieron en el límite de sus posibilidades, al día siguiente la visión de los cacharros rotos y la ropa desgarrada esparcidas por el vacío campo Gitano dan fe de la resistencia que opusieron los Romaníes al destino que los nazis habían previsto para ellos.

Johann Rigo, su esposa y sus tres hijos murieron en las cámaras de gas de Birkenau esa maldita noche del 2 al 3 de agosto de 1944, la Zigeunernacht.

"Un guardia de las SS me dijo lo difícil que había sido esta acción especial, mucho más que cualquier otra que se hubiera llevado a cabo en Auschwitz... Los gitanos, que no sabían donde se dirigían, gritaron, pelearon, pero los disparos apagaron la rabia, algunos resultaron heridos. Llegaron más SS de refuerzo cuando los camiones se hallaban solamente a mitad de camino. Los gitanos incluso utilizan barras de pan como armas arrojadizas. Pero los SS eran demasiado fuertes, demasiado experimentados, demasiado numerosos.” (Dazlo Tilany, testimonio sobre la liquidación del Campo Gitano)

Es día de recuerdo, día de conmemoración de la memoria de aquella terrible madrugada en la que los nazis asesinaron a 2.897 hombres, mujeres y niños en las cámaras de gas de Birkenau.  Mi recuerdo, mi corazón y mi memoria son para aquellos Romaníes que los nazis nos quitaron en la terrible Noche de los Gitanos.

Seguimos en el camino.
© Memorial de Auschwitz

Fuentes:
-  The national socialist genocide of the Sinti and Roma: Catalogue of the permanent exhibition in the State Museum of Auschwitz. Romani Rose y Silvio Peritore, Dokumentations- und Kulturzentrum Deutscher Sinti und Roma, Heidelberg. Página 296.
- The Roma and Sinti in Auschwitz. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. JoannaTalewicz-Kwiatkowska. Pág 26-27.
- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. K.G. Saur, New York. 1993. Volumen II. Páginas 1066-1067.
- Extracto del testimonio de Marian Perski, antiguo prisionero polaco número 11036 deportado a Auschwitz en 1941. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. Pág 89.
- Extracto del testimonio de Alfred Galewski,antiguo prisionero judío belga Belgian jewish former prisoner número151599 deportado a Auschwitz en septiembre de 1943. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. Pág 91.
- Auschwitz Chronicle 1939-1945. Danuta Czech. Tauris. 1990. Páginas 54, 97, 677
- Right to Remember - A Handbook for Education with Young People on the Roma Genocide. Consejo de Europa. 2014. Página 31.
- Tribüne, Volumen 43. Números 169-172. Página 63.

- Rassenutopie und Genozid: Die nationalsozialistische 'Lösung der Zigeunerfrage'. Michael Zimmermann. Christians. 1996.