miércoles, 30 de agosto de 2017

Bozena Ruzickova


Bozena Ruzickova.
© Life Trails

Bozena Ruzickova nació el 20 de enero de 1924 en Sobotka, Polonia. Era la hija mayor de una familia Romaní que vivió en Checoslovaquia. Tenía ocho hermanos. Su padre era calderero y viajaban a bordo de un carromato, yendo de una población a otra intentando ganarse la vida. En ocasiones, cuando llegaban a algún pueblo y su padre encontraba algún trabajo permanecían en ese lugar hasta que se acababa la faena. Ninguno de los chiquillos tuvo la oportunidad de asistir a la escuela, la prioridad; comer y ayudar a sus padres, los niños se encargaban de limpiar los calderos para que estuvieran relucientes. Narra Bozena algo que a veces les sucedía al llegar a una nueva población, las autoridades no les permitían estacionar y los obligaban a marcharse a otro lugar. Así fue transcurriendo su infancia entre caminos, calderos y el cuidado de sus hermanos pequeños.

Poco a poco las dificultades aumentaron para Bozena y su familia, mucho más aún cuando les prohibieron seguir llevando su forma de vida nómada y los obligaron a asentarse. Bozena se había enamorado de un chico y comenzaron a vivir en pareja en su remolque, en Lobeš, cerca de Mělníka, pasado Boleslava.

A principios de agosto de 1942, gendarmes checos detuvieron a Bozena Ruzickova, de 18 años, y por ese tiempo, embarazada de ocho meses. Junto a su prometido los obligaron a coger sus escasas pertenencias, los montaron en un camión y posteriormente en un tren de pasajeros, los deportaron hasta el campo de concentración de Lety en Bohemia. Este campo abrió sus puertas en agosto de 1940, en un principio con internos checos y Romaníes, pero en 1942, los campos de Lety y Hodonin se convirtieron en instalaciones donde únicamente se hallaban internados hombres, mujeres y niños Romaníes.

Cuando Bozena llegó al campo le afeitaron la cabeza y después, la obligaron junto a los demás prisioneros a formar. El director del campo los recibió con esta frase: “La puerta se ha abierto para que entraseis, la puerta se ha cerrado una vez que habéis entrado, y eso significa que ya no hay vuelta atrás". Les entregaron algunas mantas y los llevaron hasta uno de aquellos barracones de madera que poblaban el interior de la instalación, dentro, todo estaba lleno de camas, una sobre otra. La obligaron, a pesar de su embarazo, a realizar trabajo esclavo en una cantera, otros prisioneros trabajaban en granjas cercanas o en el bosque. En Lety, Bozena, tuvo que soportar el hambre y las constantes palizas. Bozena dio a luz a su precioso bebé, Eva, pero… en mitad de aquel infierno, Eva murió de hambre en octubre, un mes después de su llegada al mundo.

Las condiciones del campo de Lety desde agosto de 1942 fueron horrible y dramáticamente peores que cuando el campo contaba con prisioneros checos y Romaníes, de acuerdo con documentos de archivo, testimonios entresacados de los juicios celebrados en la posguerra del personal del campo, así como de los supervivientes, el personal de vigilancia del campo de Lety estaba conformado exclusivamente por personas de origen checo, que sólo recibía visitas ocasionales de oficiales alemanes.

Campo de concentración de Lety
© Radio Praga

Hombres, mujeres y niños eran separados en diferentes barracones. El campo, diseñado en un principio para albergar 300 prisioneros en el verano y 200 en el invierno, estaba atestado de gente, con 900 presos en el momento de mayor número de internados. Los guardias tenían órdenes firmadas por el comandante checo del campo, Josef Janovsky, de disparar a cualquiera que intentara escapar o desobedecer una orden. Los internos, incluidos los niños, se vieron obligados a trabajar desde el amanecer hasta el anochecer en las canteras de piedra, en la construcción de carreteras o cortando madera. De los 1.300 reclusos que pasaron por el campo, al menos 300 murieron a causa de las duras condiciones de vida, ropa inadecuada, trabajo forzoso o desnutrición, lo que llevó a dos brotes mortales de tifus. El total de los 35 niños nacidos en el campo (entre ellos Eva) murieron allí y fueron enterrados, como el resto de los muertos, bajo una capa de cal. Aquellos que sobrevivieron a las epidemias, al trabajo esclavo… fueron transportados a Auschwitz-Birkenau en 1943.

Después de 106 días de internamiento, a Bozena se le presentó la oportunidad de escapar de Lety.  En aquel momento Bozena relata “Ya no me importaba si me mataban o no. Realmente ya no me importaba. Así que me dirigí a la puerta del campo y los guardias  me preguntaron a dónde iba. En los barracones teníamos estufas para calentar el interior, así que, les dije que iba al bosque a buscar leña y uno de ellos me contestó: "Ve". Así que me encaminé hacia el bosque, estaba cogiendo leña en mis brazos. Miré detrás de mí por si alguien estaba vigilándome, pero nadie venía. De este modo conseguí alejarme un poco más, hasta que el bosque se hizo cada vez más profundo. Tiré la madera al suelo y comencé a correr. Corría y corría en la misma dirección en la que llegamos en aquel tren. Pensaba que iba por el camino correcto de regreso. Y mientras pensaba en esto, me di la vuelta dándome  cuenta de que venían corriendo detrás de mí. Me escondí detrás de un árbol y esperé a que pasaran. Cuando no vi a nadie, pensé que por fin había escapado. Llegué a una ciudad, no sé qué ciudad era pero oí llegar un tren de pasajeros a la estación, iba con destino a Praga. Me subí al tren, entré en el baño y me encerré hasta que finalmente llegué a Praga.”

Después se dirigió hasta donde se encontraban sus padres en Neveklovice, Checoslovaquia. Entre todos decidieron que lo mejor era esconderse en los bosques con comida y ropa, allí se reunió con su prometido. Bozena enfermó de fiebre tifoidea y viendo que no mejoraba no quedó otro remedio que llevarla al hospital de Zelezny Brod, donde alguien informó a las autoridades acerca de su origen Romaní.

La Gestapo la detuvo y la llevó a Jičin, donde quedó internada, sufrió duros interrogatorios durante tres meses. Tras esto el juez dictó una sentencia que la condenaba a seis años de prisión, mientras que su prometido fue condenado a muerte y murió guillotinado en Praga, ambos acusados de escapar de un campo de concentración.

Bozena fue transportada en un viaje que duró tres semanas en un tren de ganado con dirección a un lugar que los alemanes llamaban Javor Obr Šlejzie, en Checoslovaquia. Allí la obligaron a trabajar en una fábrica de municiones hasta que Javor fue evacuado.

Bozena y los demás prisioneros tuvieron que emprender una larga y agotadora marcha de la muerte sobre la nieve. Los que se quedaban rezagados eran fusilados en el acto. Ella también se estaba quedando atrás tras llevar caminando un largo mes, se encontraba agotada, sin fuerzas, pero alguien la arrojó a un carro en lugar de ser asesinada. Luego la llevaron por varias prisiones alemanas en Bremen, Hamburgo y Lübeck, finalmente fue liberada por los ejércitos Aliados y enviada a un campo de repatriación, donde fue atendida por la Cruz Roja Sueca. Regresó a Praga y se casó con un hombre viudo.

De toda la familia que fue detenida solo Bozena logró sobrevivir al Porrajmos, algunos de sus familiares fallecieron en Lety, el resto de sus parientes fueron deportados en 1943 al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia, donde murieron asesinados por los nazis.

Bozena Ruzickova en 1999.
© Peter Finn — TWP


Fuentes
- Biografía de Bozena Ruzickova escrita por Dylan, Laura-Liis, Renata, Marek, Jitka Čačalová, Sophie. Life Trails: Proyecto escolar europeo contra la discriminación y la persecución.
- Entrevista a Bozena Ruzickova. USHMM 19 de junio de 1997.
- Czech Treatment of Gypsies Spurs Heated Debate artículo firmado por Peter Finn  para el Washington Post, 4 de octubre de 1999.

domingo, 30 de julio de 2017

Johann Rigo y su familia. Zigeunernacht. E Rjat le Rromane Phabimatangi.

Johann Rigo
© Dokumentations- und Kulturzentrum 
Deutscher Sinti und Roma

Johann Rigo nació el 17 de octubre de 1910 en Jois, ciudad localizada en el distrito de Neusiedl am See, en la región de Burgenland, Austria .

Fue deportado junto a su esposa y sus tres hijos al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia por haber nacido Gitano. Allí quedó registrado con el número de prisionero Z-5728 e internado en el Campo para Familias Gitanas de Birkenau.

La vida en Birkenau resultó un milagro, lo normal era morir en mitad de aquel infierno. La insuficiencia alimenticia y el hacinamiento en los barracones del Zigeunerlager condujeron a un dramático deterioro de las condiciones higiénicas y sanitarias, lo que a su vez provocó epidemias frecuentes, especialmente de tifus y diarrea por hambre. Estas epidemias dieron como resultado una alta tasa de mortalidad entre los presos, además de las vejaciones constantes a que eran sometidos por los SS y los kapos.

Durante los días finales del mes de julio de 1944, numerosos Romaníes y sus familias que se encontraban internados como prisioneros en el Zigeunerlager de Birkenau estaban siendo trasladados a otros campos en el interior del Reich, a aquellos que aún permanecían en el Campo Gitano, sector BIIe de Birkenau, los nazis les comunicaron, que el grupo que se había marchado lo enviaban a construir un campo nuevo para Romaníes.

Aquel 2 de agosto de 1944 a eso de las dos de la tarde, un tren de mercancías permanecía estacionado en las vías de la rampa de ferrocarril cercana al Zigeunerlager, en los vagones unos 1500 Romaníes, formaban parte del último grupo seleccionado del Campo de Familias Gitanas con destino a otros campos en el interior del Reich. El convoy permaneció allí parado durante varias horas, un superviviente de este transporte recuerda que los prisioneros que aún se encontraban tras las alambradas del sector BIIe se hallaban lo suficientemente cerca del tren como para ser capaces de gritarles y hacerles señales. En ese momento, desde las alambradas se vivieron escenas desgarradoras de despedida. El tren partió para Alemania a media tarde. Las horas finales del Campo de Familias Gitanas habían llegado.

Ceremonia de recuerdo en Birkenau.
© Memorial de Auschwitz

En la tarde del 2 de agosto de 1944, después del recuento, fue impuesto el toque de queda en esta sección del campo. En su interior había aún internados 2.897 prisioneros, la mayoría de ellos, enfermos, ancianos, mujeres y niños.  Un camión repleto con soldados de las SS y con unos veinte prisioneros judíos pertenecientes al Sonderkommando llegó hasta el Campo Gitano.

Tadeusz Joachimowski relata:
            “Cuando se completó la carga de los Gitanos en los vagones de mercancías, el Dr. Mengele  en el campo gitano ordenó a los vigilantes que se alejaran de la valla para que los gitanos pudieran despedirse. Esa escena, desde el momento en que el tren llegó a la rampa hasta que el Dr. Mengele permitió que se despidieran, estaba plenamente calculada. Fue pensada para apaciguar a los gitanos que quedaban en el Campo y convencerlos de que; también, serían enviados a campos de trabajo"

            “Tras la partida del tren, la cual tuvo lugar a eso de las siete de la tarde, se dio la orden a los prisioneros del sector BIIe la prohibición de salir de los barracones hasta nueva orden. Entonces, Mengele ordenó a los médicos prisioneros y enfermeras que trabajaban en el hospital, en el interior del Zigeunerlager, que marcharan a la compañía de castigo y al campo de los hombres (BIID). Después del recuento de la noche, llegó hasta el sector BIIe un camión lleno de hombres de las SS con un Sonderkommando, compuesto por una veintena de prisioneros judíos y ordenaron a todos los Romaníes que salieran de sus barracones y formaran. Los prisioneros volvieron al interior de los barracones. Los SS y los miembros del Sonderkommando clavaron cruces hechas con tablas para que ningún prisionero pudiese salir del interior, después se marcharon. Cuando la oscuridad se adueño completamente del campo, llegaron unos ocho camiones y se detuvieron delante de los barracones comenzaron a sacar a los Romaníes del interior de los mismos y empezaron a llevarse a los Romaníes en mitad de un griterío ensordecedor, llantos y maldiciones… los camiones volvieron una docena o más de veces a por el resto de los prisioneros. Al parecer, como oí, los gitanos se dieron cuenta de lo que estaba pasando y atacaron a los hombres de las SS, que utilizaron sus armas, porque los gritos y el sonido de los disparos llegaron hasta nuestros oídos.”
            Extracto del testimonio de Marian Perski, antiguo prisionero polaco número 11036 deportado a Auschwitz en 1941. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. Pág 89

“A las  20:30 horas el sector BIIe fue cerrado. Comenzaron a desplegarse por el campo soldados alemanes, los supervisores alemanes de cada barracón armados con porras fueron traídos de otros bloques y llegaron cuatro camiones, introdujeron en ellos a los Gitanos. A eso de las once en punto de la noche, los camiones arribaron hasta el hospital Gitano, donde cincuenta o sesenta Romaníes fueron cargados en cada vehículo, y los médicos se vieron obligados a ayudar en este procedimiento bajo la amenaza de ser golpeados. Enormes gritos, simplemente el aullido de los gitanos, se podían escuchar desde el primer momento de esta operación, el doctor Mengele estaba presente en los terrenos del hospital gitano. Poco después de la medianoche concluyó la operación, ya que todo el campo gitano había sido vaciado.”
Extracto del testimonio de Alfred Galewski,antiguo prisionero judío belga Belgian jewish former prisoner número151599 deportado a Auschwitz en septiembre de 1943. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. Pág 91

Los prisioneros Romaníes se resistieron en el límite de sus posibilidades, al día siguiente la visión de los cacharros rotos y la ropa desgarrada esparcidas por el vacío campo Gitano dan fe de la resistencia que opusieron los Romaníes al destino que los nazis habían previsto para ellos.

Johann Rigo, su esposa y sus tres hijos murieron en las cámaras de gas de Birkenau esa maldita noche del 2 al 3 de agosto de 1944, la Zigeunernacht.

"Un guardia de las SS me dijo lo difícil que había sido esta acción especial, mucho más que cualquier otra que se hubiera llevado a cabo en Auschwitz... Los gitanos, que no sabían donde se dirigían, gritaron, pelearon, pero los disparos apagaron la rabia, algunos resultaron heridos. Llegaron más SS de refuerzo cuando los camiones se hallaban solamente a mitad de camino. Los gitanos incluso utilizan barras de pan como armas arrojadizas. Pero los SS eran demasiado fuertes, demasiado experimentados, demasiado numerosos.” (Dazlo Tilany, testimonio sobre la liquidación del Campo Gitano)

Es día de recuerdo, día de conmemoración de la memoria de aquella terrible madrugada en la que los nazis asesinaron a 2.897 hombres, mujeres y niños en las cámaras de gas de Birkenau.  Mi recuerdo, mi corazón y mi memoria son para aquellos Romaníes que los nazis nos quitaron en la terrible Noche de los Gitanos.

Seguimos en el camino.
© Memorial de Auschwitz

Fuentes:
-  The national socialist genocide of the Sinti and Roma: Catalogue of the permanent exhibition in the State Museum of Auschwitz. Romani Rose y Silvio Peritore, Dokumentations- und Kulturzentrum Deutscher Sinti und Roma, Heidelberg. Página 296.
- The Roma and Sinti in Auschwitz. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. JoannaTalewicz-Kwiatkowska. Pág 26-27.
- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. K.G. Saur, New York. 1993. Volumen II. Páginas 1066-1067.
- Extracto del testimonio de Marian Perski, antiguo prisionero polaco número 11036 deportado a Auschwitz en 1941. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. Pág 89.
- Extracto del testimonio de Alfred Galewski,antiguo prisionero judío belga Belgian jewish former prisoner número151599 deportado a Auschwitz en septiembre de 1943. Roma in Auschwitz. Voices of memory 7. Pág 91.
- Auschwitz Chronicle 1939-1945. Danuta Czech. Tauris. 1990. Páginas 54, 97, 677
- Right to Remember - A Handbook for Education with Young People on the Roma Genocide. Consejo de Europa. 2014. Página 31.
- Tribüne, Volumen 43. Números 169-172. Página 63.

- Rassenutopie und Genozid: Die nationalsozialistische 'Lösung der Zigeunerfrage'. Michael Zimmermann. Christians. 1996.

lunes, 10 de julio de 2017

Alfons Lampert

Alfons Lampert
© Dokumentations- und Kulturzentrum
Deutscher Sinti und Roma

Alfons Lampert nació el 6 de septiembre de 1915 en Mainz a.Rh. en el seno de una familia Sinti alemana. Hijo de Jakob y Margareta Lampert, su padre luchó enrolado en las filas del ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial en una unidad de caballería. Tras la guerra sus progenitores se ganaron la vida como operadores de cine y feriantes. Jakob Lampert, además, destacaba por ser un talentoso músico, desgraciadamente falleció en 1931.

Alfons Lampert se casó con Else.

Else y Alfons Lampert.
© Dokumentations- und Kulturzentrum 
Deutscher Sinti und Roma

             Siguiendo los pasos de su padre, Alfons se alistó en la Wehrmacht, a pesar que desde noviembre de 1937, según un decreto confidencial del Ministro del interior del Reich "los gitanos de sangre pura quedan excluidos del servicio militar activo”. Pero, ¿por qué se llama a filas de nuevo a los Romaníes alemanes tras el estallido de la guerra en septiembre de 1939? La razón la encontramos en la nueva situación que se inicia tras la invasión de Polonia y la imperiosa necesidad de contar con más hombres que engrosaran las filas de la Wehrmacht.

En octubre de 1940, se emitió un decreto mediante el que se comunicaba que debían de ser excluidos determinados Romaníes del ejército. Este hecho se produjo tras la distinción a un Romaní con la Cruz de Hierro de Primera Clase. Acaeció en el otoño de ese año, cuando el Director del Departamento de la Oficina de Propaganda del Reich de la ciudad de Berleburg tuvo conocimiento de este hecho y lo puso en conocimiento de sus superiores. Como botón de muestra exponer que sólo de esta pequeña ciudad de Westfalia veintiséis Romaníes habían sido reclutados por la Wehrmacht. Resultaba intolerable, para las autoridades nazis, que un miembro de una "raza inferior" recibiera la más alta condecoración militar alemana. Desde el Ministerio de Propaganda del Reich, se dio traslado del asunto a los responsables para cuestiones raciales del Reich, de este modo, en abril de 1940 se comenzaron a sentar las bases para la exclusión de las denominadas “razas alienas” de las fuerzas armadas, siguiendo los dictámenes de los pseudocientíficos raciales nazis.

Todas estas razones llevaron a la publicación en el mes de julio de 1941 en el Allgemeinen Heeresmitteilungen del decreto AHM 41 número 153, por el que definitivamente se excluía a los Romaníes de la Wehrmacht. Las altas jerarquías nazis solicitaron la colaboración de las autoridades municipales para que realizaran listados de aquellos Romaníes que estaban encuadrados en el ejército, progresivamente fueron separados de sus unidades. 
Orden de expulsión de los Romaníes de la Wehrmacht.
© Dokumentations- und Kulturzentrum Deutscher Sinti und Roma

Alfons luchó valientemente en las campañas de Francia y Rusia, pero en 1943 durante el transcurso de un permiso lo detuvieron junto a su familia por su origen Gitano, conformando un grupo de ciento diecinueve Romaníes de Wiesbaden y sus alrededores. Era el 8 de marzo de 1943, los detenidos atravesaron las calles de la localidad a ojos del resto de la población. Alfons, iba aún vestido con su uniforme del ejército alemán, compartía su destino al lado de los demás miembros de su familia. Los condujeron hasta la sinagoga en ruinas de la Friedrichstrasse, cercana a la comisaría de policía, donde quedaron detenidos para pasar la noche. A la mañana siguiente, los trasladaron hasta la estación. 

Sinagoga en la Friedrichstrasse de Wiesbaden
© Yad Vashem Photo Archive

Su hermano Sylvester recuerda un comentario premonitorio de Alfons que hizo en la estación de Wiesbaden: “Wiesbaden, nunca más te volveremos a ver”. Llegaron a Frankfurt y desde allí los deportaron, en un tren conformado con vagones para transporte de ganado, al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, en Polonia, lugar al que llegaron, tras cuatro días de viaje, el 13 de marzo de 1943, Alfons recibió el número de prisionero Z-2828. Los condujeron hasta el Zigeuner Familien Lager en la sección BIIe de Birkenau, donde habían sido recluidos todos los Romaníes deportados a ese campo. Las condiciones resultaban inhumanas; alimentación insuficiente, hacinamiento, se calcula que en un barracón preparado para alojar de 200 a 300 presos se hacinaban unas 800 personas, llevaron a un dramático deterioro de las condiciones higiénicas y sanitarias, lo que propició a su vez que las epidemias se convirtieran en un suceso frecuente, especialmente las de diarrea y tifus. La vida en aquel universo terrible, prácticamente se convertía en un milagro, las constantes torturas y humillaciones de los SS y los kapos hacia los prisioneros minaban la capacidad de supervivencia de los allí confinados.

Alfons Lampert, el valiente soldado Gitano alemán que luchó por su país en las campañas de Francia y de Rusia, falleció en Birkenau en 1944. En ese infernal lugar también encontraron la muerte; su esposa Else y muchos miembros de su familia.

Memorial en recuerdo de las víctimas Romaníes en Wiesbaden.
© Bruckissammelsurium 

Fuentes:
- "Den Rauch hatten wir taeglich vor Augen" Romani Rose.Dokumentations- und Kulturzentrum Deutscher Sinti und Roma.Wunderhorn, 1999 - 379 páginas. Página 112
- Militärdienst. Archivos Digitales de Marburg. Hessisches Staatsarchiv Marburg 
- Wiesbaden-Auschwitz: zur Verfolgung der Sinti in Wiesbaden. Udo Engbring-Romang
Hessische Landesverband Sinti. 1997. Páginas 62 y 129.
- Shifting Memories: The Nazi Past in the New Germany. Klaus Neumann. University of Michigan Press, 2000. Página 112.
- Flucht, Internierung, Deportation, Vernichtung: hessische Sinti und Roma berichten über ihre Verfolgung während des Nationalsozialismus. Josef Behringer, Adam Strauss I-Verb.de, 2005. Página 123.
- Sinti, Roma und wir anderen: Beiträge zu problembesetzten Beziehungen. LIT Verlag Münster, 1994. Página 9.

viernes, 2 de junio de 2017

Hilde Mair

Hilde Mair
© IKF

Hilde Mair, nacida Horvath, vino al mundo el 11 de marzo de 1931 (en otros documentos aparece con fecha de nacimiento 1 de enero de 1932) en Spitzzicken (en otros documentos aparece como lugar de nacimiento Rotenturm a.d. Pinka), en la región del Burgenland, Austria. De su infancia solamente conocemos que fue hija de Hermine y Anton Horvath y que tuvo al menos dos hermanas; Marie y Gisela.

El 16 de septiembre de 1937, Hilde, comenzó el curso escolar con normalidad en el colegio de educación primaria de Spitzzicken. Todo dio un brusco cambio a partir del 12 de marzo de 1938, fecha en que tuvo lugar el Anschluss, la anexión de Austria por parte de la Alemania de Hitler. La consecuencia inmediata que se derivó de la llegada de los nazis al país, fue que, el 2 de mayo de 1938 las autoridades locales de Spitzzicken denegaron el derecho de asistencia al colegio a Hilde por haber nacido Gitana.

Certificado confirmando haber estado matriculada 
en la escuela primaria de Spitzzicken.
© Oberösterreichisches Landesarchiv, Opferfürsorgeakt


En abril de 1943, la policía criminal de Graz arrestó a la familia Horvath y los deportaron con destino al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. A Hilde la registraron con el número de prisionera Z-7777. Su madre Hermine con el nº Z-7775, su hermana Marie Z-7776 y Gisela Z-7778. La familia quedó internada en el “Zigeunerfamilienlager”, en el sector BIIe de Birkenau, lugar designado para internar a las familias Gitanas provenientes de la mayor parte de Europa. Allí, las condiciones de vida resultaron terribles, dantescas. El 10 de abril de 1944, su hermana Gisela, murió a consecuencia del tifus. A primeros del año 1945, Hilde, su hermana Marie y su madre fueron transferidas, en un convoy con prisioneros Gitanos, al campo de Ravensbrück, lugar en el que permanecieron durante tres meses. El 2 de marzo de 1945, las tres mujeres fueron de nuevo ubicadas en un transporte, en un infernal viaje que duró cinco días y que las condujo al campo de concentración de Mauthausen, cerca de Linz, Austria, lugar al que llegaron el 7 de marzo de 1945. El campo por ese tiempo se encontraba totalmente atestado de prisioneros; a Hilde la registraron con el número de prisionera 1893. De todas las prisioneras que partieron de Ravensbrück, 120 de ellas no consiguieron sobrevivir al viaje. En Mauthausen quedaron internadas en los llamados "barracones gitanos" y las obligaron a realizar trabajos forzados en la construcción de carreteras.

El 5 de mayo 1945 el campo de Mauthausen fue liberado por tropas del ejército de los EE.UU. Pocos días después de la liberación, Marie, la hermana mayor de Hilde, murió en un hospital de Linz por las secuelas que, en su cuerpo, habían dejado los años de internamiento en los campos. Su padre nunca regresó. Según el Comité de Mauthausen falleció pocos días antes de la liberación en el campo de Gusen.

Durante los Segundos Juicios de Mauthausen-Gusen, celebrados entre el 6 y el 21 de agosto del año 1947, algunos sobrevivientes del campo de concentración de Mauthausen, acusaron, a la madre de Hilde, de haber ejercido malos tratos hacia los prisioneros. Y es que, durante el tiempo que habían estado internadas en Mauthausen, Hermine, fue vigilante de un barracón; es decir, “Stubendienst”.  Por este motivo, la madre de Hilde fue condenada a 18 meses de prisión. Se desconoce cual fue el destino de Hilde, de 16 años de edad por aquel entonces, mientras su madre permaneció encarcelada.

En 1949, Hilde, comenzó su batalla legal para que la administración austriaca le reconociera su condición de víctima de persecución durante la II Guerra Mundial, por ello solicitó la expedición de un certificado oficial. La solicitud fue rechazada porque no podía demostrar que la nacionalidad de su padre fuese austriaca del Burgenländ, como afirmaba Hilde.  La causa que arguyeron para su denegación, que su progenitor había nacido en 1905 en Szombathely (Hungría) y que no fue hasta 1921 cuando llegaron a Austria, por lo tanto, para las autoridades austriacas eran considerados apátridas.

Denegación del municipio de Spitzzicken 
a la solicitud de ciudadanía de Hilde Mair.
© Oberösterreichisches Landesarchiv, Opferfürsorgeakt


El 8 de mayo de 1950, Hilde Horvath, se casó con Josef Mair, así que, de nuevo, volvió a solicitar el certificado. Mientras tanto, un médico del departamento de salud austriaco le había reconocido una discapacidad del 40 por ciento. A consecuencia del tiempo que estuvo internada en los campos de concentración, Hilde, sufría de una tuberculosis pulmonar activa cerrada. El 19 de mayo de 1950, el alcalde de Linz estimó a bien la expedición de una solicitud de certificado oficial. Sin embargo, el gobierno del Estado siguió insistiendo en que Hilde no era austriaca en el momento de la detención, debido a que su año de nacimiento era 1931, y por ende no podía acreditar una estancia de diez años en Austria en 1938, que es el momento de llegada de los nazis a Austria y desde el que se computa el derecho de asistencia a las víctimas.

Las circunstancias familiares eran terribles. Su marido se hallaba en paro y Hilde necesitaba de tratamiento médico constante. En 1953 se agravó la situación, así que Hilde presentó una nueva solicitud:
"Por tanto, soy incapaz [a causa de los campos de concentración] de  realizar ningún trabajo…  hecho que me genera una gran angustia. Además, tengo tres niños de entre 3 y 5 años y mi marido está enfermo (sufre de epilepsia), por lo que la mayor parte del tiempo estoy a solas con mis hijos, sin alimentos que darles, sin ropa que ponerles [...]. Yo sé que a muchos otros, allí donde la necesidad es muy grande, se les ha concedido un anticipo de la ayuda, esto no ha sido analizado de este modo hasta la fecha. Además, soy ciudadana austríaca y creo que tengo el derecho a una reparación".

Por desgracia, de nuevo las autoridades austriacas rechazan su solicitud por no haber sido capaz de demostrar su nacionalidad antes de 1938.

La familia dependía de un pequeño ingreso irregular que le llegaba a su madre, Hermine. Las seis personas que convivían bajo el mismo humilde techo tenían que compartir miseria y vida en Linz.

El 18 de junio de 1957, el Gobierno Federal presentó una solicitud de un procedimiento de clemencia. De este modo, en 1958 la petición, por fin, le fue concedida por sus años de internamiento en los campos, obtuvo el reconocimiento como víctima y los beneficios que este hecho conllevaba. Sin embargo, le fue denegada una compensación que se daba a los hijos, si alguno de los padres había muerto asesinado durante la persecución nazi. A Hilde le fue denegada porque para la administración austriaca, su padre, era todavía considerado un apátrida.


            A Hilde, en 1938, los nazis le prohibieron asistir a la escuela por haber nacido Gitana, este hecho le impidió aprender a leer y a escribir, sus primeras solicitudes estaban firmadas con tres X. Además, los terribles años en los campos de concentración le habían provocado una enfermedad por la que no podía realizar ningún tipo de actividad física agotadora; Por lo tanto, el desempleo y la pobreza eran su fatal destino. Las solicitudes que siguieron a la década de 1950 ya se encontraban firmadas por Hilde, desconocemos si ella había aprendido a leer y escribir o encontró a alguien que firmaba por ella.

Certificado de buena conducta perteneciente a la señora Hilde Mair
© Oberösterreichisches Landesarchiv, Opferfürsorgeakt


El 5 de mayo 1979 –fecha en la que se cumplía el 34º aniversario de la liberación del campo de concentración de Mauthausen- Hilde, se suicidó rociando su cuerpo con combustible y prendiéndose fuego.

Fuentes.
- Hilde Mair: ReicherInnen im KZ Ravensbrück. Institut für Konfliktforschung.

- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. K.G. Saur, New York. 1993. Volumen I. Páginas 526-527.

viernes, 28 de abril de 2017

Amilcare Taro Debar

Amilcare Debar.
© USC Shoah Foundation

He aquí la biografía de otro héroe Gitano, de un valiente luchador de la Resistencia italiana durante la II Guerra Mundial. Amilcare Taro Debar nació en Frossasco (Turín), Italia, el 16 de junio de 1927 en el seno de una familia Sinti, su padre se llamaba Giovanni Debar y su madre, Giuseppina De Colombi. Cuando contaba tres años, sus padres lo entregaron en adopción, junto con su hermana pequeña, Elvira, a una institución de monjas en Canale. Cuando Amilcare tuvo edad de acudir a la escuela, lo enviaron a un orfanato en Racconigi, donde creció feliz rodeado de buenos compañeros. Fue creciendo y encaminó sus estudios hacia la formación profesional

Pero la guerra se cruzó en el camino, Amilcare encontró el refugio y la protección de la familia Bergia, lo ayudaron y le ofrecieron un trabajo en la granja familiar.

En 1944, Taro contaba 17 años de edad, miembros del Comitato di Liberazione Nazionale (Comité Nacional de Liberación) lo reclutaron para servir como mensajero de los partisanos. Sus misiones se desarrollaron en Montoso di Bagnolo, Piamonte, en el Valle Infernotto... Fue capturado y logró escapar de un pelotón de fusilamiento. Pero Amilcare no se arredró y posteriormente, entró a formar parte de un grupo comunista de la Resistencia dirigido por el Comandante Pompeo Colajanni, concretamente la 48º Brigada  Garibaldi “Dante di Nanni” tomando parte en numerosas acciones en la zona de Langhe, operaciones tales como; labores de reconocimiento del terreno, recogiendo y entregando mensajes, procurando armas y ejecutando emboscadas contra el ejército enemigo, así como muy diversas operaciones militares... Para su lucha clandestina Amilcare adoptó el sobrenombre de “Corsaro”. Participó bravamente en la liberación de Turín.

En la Resistencia.
© Il Nazionale

Tras la liberación del país transalpino, comenzó a servir en la Jefatura de Policía de Racconigi, con la aspiración de seguir una carrera en el cuerpo policial del Estado. Sin embargo, cuando contaba 22 años y tras un encuentro casual con su hermanastro, regresó junto a su familia y retomó la vida nómada. Amilcare siempre vivió en Cuneo rodeado de los suyos, primero en el campamento debajo del viaducto Soleri, y a continuación, en el de Cerialdo.

Amilcare Debar.
© Il Nazionale

Amilcare Taro Debar participó activamente en los Congresos Mundiales de la Unión Romaní, como narra Carla Osella, que lo conoció en Ginebra en 1978 durante el Segundo Congreso Mundial de la Unión de Romani, Amilcare había llegado allí desde Cuneo a bordo de su modesto carromato acompañado de su esposa y sus hijos. Carla lo vio de nuevo, más tarde, en numeroso congresos, donde en todos ellos se hablaba de los derechos a favor de su pueblo.

El 26 de abril de 2001, Amilcare intervino en la Cámara del Trabajo de Milán en el acto de presentación del libro “Orgogliosi di essere Rom e Sinti” (Orgulloso de ser Romá y Sinti), editado por Mario Abbiezzi y Ernesto Rossi, publicado por la CGIL de la Región de Lombardía.

Taro como Presidente de la Opera Sinti de Cuneo representó a su pueblo ante diversas instituciones a nivel mundial como la ONU, la Unión Europea o el Consejo de Europa para hablar con valentía de la persecución y exterminio que sufrió su pueblo a manos de los nazis y sus colaboradores y de los problemas que han acuciado y acucian a su pueblo. En palabras de Massimo Converso, presidente de la Opera Nómada, "Taro fue un hombre capaz de resolver los problemas que se presentaban, que sabía ejercer de líder de manera natural. Llegó a convertirse en una referencia Sinti en todo el Piamonte y en muchos otros lugares, en la actualidad hacen falta figuras de su talla".

Amilcare Taro Debar falleció el 12 de diciembre de 2010.

Retrato de Amilcare Debar (Taro) realizado 
por el genial pintor italiano Giacomo Sampieri.
© Equilibriarte

 Fuentes:
- Entrevista realizada por Giovanna Boursier en Cuneo, Italia el 28 de noviembre de 1998, con la ayuda del cámara Pier Milanese.
- Discussion Papers Journal (Vol 3). The Holocaust and the United Nations Outreach Programme. Artículo: Remembering the Dead, Documenting Resistance, Honouring the Heroes: the Sinti and Roma del Profesor Ethel Brooks Páginas 56-57.
- Sinti y Resistencia editada en Quderni Romani (A.I.Z.O. Torino) y escrito por Carla Osella.
- In ricordo di Taro partigiano sinto. A.I.Z.O. Carla Osella. 15 de diciembre de 2010.
- Un ricordo del partigiano Taro al Parco della Resistenza di Cuneo. Il Nazionale. 16 de abril de 2017

- Musica gitana davanti al monumento alla Resistenza in ricordo del partigiano “Taro”. Lorenzo Boratto. La Stampa. 24 de abril de 2017.

sábado, 25 de marzo de 2017

Theresia F. nacida Hodosi

Theresia F. en 1946
© IKF/Familia F.

Theresia F. nacida Hodosi vino al mundo el 25 de mayo de 1917 en Budapest, capital de Hungría, en el seno de una familia Romaní. Poco sabemos de su infancia y adolescencia, tan solo, que se trasladó junto a su familia hasta Rattersdorf, en la región de Burgenland (Austria), localidad situada a unos 90 kilómetros de Viena.

Con posterioridad, Theresia, acompañada de Hans Malach, se trasladó a vivir a Viena. En 1940 tuvo lugar el nacimiento de su hijo.

Hans Malach fue reclutado por la Wehrmacht para luchar por Alemania durante la II Guerra Mundial. Mientras tanto, el 26 de marzo de 1943, Theresia fue detenida en la Ettenreichgasse, 10 en el décimo distrito de Viena y conducida a la prisión de la policía de Rossauerlände por haber nacido Gitana. Unos días más tarde la deportaron junto a su hijo y otros Romaníes hasta el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia. Allí le tatuaron el número de prisionera Z-6330. Su hijo de tres años y Theresia fueron internados en el “Zigeunerfamilienlager“ en el sector BIIe de Birkenau.

En julio de 1944, los transfirieron en un convoy con destino al campo de concentración de Ravensbrück. Mientras se encontraban prisioneros en ese campo, su marido Hans murió en el Frente de Noruega luchando por el ejército alemán. También, sus padres sucumbieron enfermos de tifus en el "Campo Gitano" de Lackenbach.

El 2 de marzo 1945, Theresia y su hijo, de nuevo sufren otro traslado, en esta ocasión al campo de concentración de Mauthausen en Austria, transcurridas dos semanas las SS los conducen junto con 692 mujeres y niños, al campo de concentración de Bergen-Belsen. Finalmente, el Ejército Británico libera el campo el 15 de abril de 1945. Por fin son libres, madre e hijo regresan a Viena.

En la década de los cincuenta Threresia contrajo matrimonio.

En los setenta se convirtió en abuela. A lo largo de toda su vida Theresia sufrió las consecuencias del tiempo transcurrido en los campos de concentración y padeció diversas dolencias relacionadas con todo el sufrimiento vivido: problemas en un tímpano, a consecuencia de un golpetazo, de uno de los vigilantes que custodiaban a los prisioneros, recibido en su oído derecho; problemas en sus huesos por el hambre que pasó en los campos. En los años setenta, Theresia recibió un certificado por el que se le reconocían sus lesiones en la guerra.

Theresia F. en 1972
© IKF/Familia F.

En 1987, le fue diagnosticado cáncer de huesos y le amputaron ambas piernas. Theresia F. falleció a la edad de 84 años. 

Fuentes:

- Theresia F. ÖsterreicherInnen im KZ Ravensbrück. Institut für Konflikt Forschung.
- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. 
K.G. Saur, New York. 1993. Volumen I. Páginas 434-435.

martes, 28 de febrero de 2017

Nicolae Caldarar

Nicolae Caldarar
© European Commission

Nicolae Caldarar nació en 1934 en el seno de una familia Romaní en Cârța, Rumanía.

            La historia de Nicolae es la narración del trágico destino de más de 25.000 ciudadanos rumanos de origen Gitano, que el gobierno del Mariscal Ion Antonescu deportó al territorio soviético entre los ríos Dniester y Bug (región de Transnistria), un área en ese momento bajo el control rumano de ocupación.

En 1942, Antonescu promulgó una ley muy influenciada por las directrices y presiones alemanas con el objeto de deportar a los Gitanos del país. Las deportaciones hacia Transnistria comenzaron el 1 de junio de 1942, formaron parte de este primer contingente, los Gitanos nómadas. La segunda fase incluyó la deportación de Gitanos sedentarios, aquellos considerados por las autoridades rumanas como "indeseables", ésta etapa comenzó en septiembre de 1942 y afectó a un total de 12.497 personas.

En septiembre de 1942 gendarmes locales y soldados alemanes rodearon a todos los Romaníes que vivían en Cârța. Los obligaron a abandonar sus hogares, coger lo poco que pudieran llevar encima y caminar hasta Brasov, a unos 100 kilómetros de distancia. Había comenzado su deportación, el viaje al infierno. Nicolae contaba ocho años de edad.

Tres largos meses pasaron en el camino, la columna de Romaníes era custodiada constantemente por gendarmes, el modo de proceder era el siguiente; partían de un pueblo vigilados por los policías locales hasta que llegaban a la siguiente localidad, en ese lugar los gendarmes del pueblo anterior los entregaban a los policías del pueblo al que acababan de arribar, así fue hasta que finalmente llegaron a orillas del río Bug. Nada más llegar los gendarmes les requisaron  las escasas pertenencias que portaban los prisioneros, después ubicaron a los prisioneros en un campo cercano al río, alojados en bunkers -refugios excavados en el mismo suelo- o tiendas, del campo no podían salir fuera, así, en esas duras y terribles condiciones permanecieron durante dos meses. 

Niños en Transnistria.
© Vocea Romilor

Ocasionalmente, los guardias permitían a las mujeres ir a buscar comida, existía un mercado cerca del campo, en el que los lugareños llevaban alimentos a trueque con lo poco que los gendarmes les habían dejado a los prisioneros.... Tras el paso de estos primeros meses en aquel infierno, a instancias de los policías, reubicaron a los prisioneros en un nuevo lugar… todo sucedió en mitad de una oscura y fría noche de invierno, primero los trasladaron hasta un bosque, durante este traslado unas doscientas personas perecieron a consecuencia de las bajas temperaturas. Al amanecer de la mañana siguiente, los que sobrevivieron llegaron hasta un pueblo cercano, lugar en el que permanecieron durante dos largos años.

Nicolae Caldarar, en Transnistria, ese lugar de infausto y terrible recuerdo para los Gitanos del mundo, perdió a muchos de sus familiares; sus abuelos, dos tías y tres tíos. Nicolae recuerda que en el cementerio del pueblo, los gendarmes obligaron a los prisioneros a excavar una profunda fosa con el objeto de enterrar a todos los que iban falleciendo, muertos en una tumba sin nombre, en un lugar olvidado. Nunca ha podido olvidar el frío, el hambre, las enfermedades, el miedo…

Una mañana de 1944, al cabo de dos años, todos los guardias se marcharon. En ese momento, Caldarar y sus compañeros prisioneros comprendieron que por fin eran libres, que podían marcharse de aquel sitio. Caminaron y caminaron sin un rumbo fijo, hasta que, se encontraron con unas vías de ferrocarril, las siguieron y llegaron hasta una estación de tren. En el camino de regreso muchos cayeron asesinados por las bombas. A Nicolae Caldarar lo hirieron en una pierna, pero tuvo la suerte de sobrevivir.

Entre el verano de 1942, cuando comenzaron las primeras deportaciones a la región bañada por el río Bug, y la primavera de 1944, cuando los sobrevivientes regresaron, aproximadamente 11.000 Romaníes perdieron su vida en Transnistria.

Costel Nastasie, Nicolae Caldarar (Sobreviviente Romaní) 
y Serban Catalin
© European Commission


Fuentes:
- La historia de los Romá de Cârta. Comisión Europea. Actos con motivo del 27 de enero de 2016 “Día del Recuerdo del Holocausto” e Inauguración de la exposición de Yahad - In Unum “Memoria Romaní” 14 de marzo de 2016.
- The deportation of the Roma and their treatment in Transnistria. Yad Vashem.
- Ando Bugo: The Romani Holocaust in Transnistria. Michelle Kelso.
- Recognizing the Roma: a study of the Holocaust as viewed in Romania. Michelle Kelso. A dissertation submitted in partial fulfillment of the requirements for the degree of Doctor of Philosophy (Sociology) in The University of Michigan 2010.
- Tragedia romilor deportati in Transnistria, 1942-1945 Radu Ioanid, Michelle Kelso, LuminiŃa Cioabă (coord.), Mărturii şi documente, Iaşi, ed. Polirom, 2009
- Deportarea Rromilor in Transnistria. Documente de archiva.
- Documente privind deportarea tiganilor in Transnistria. 2 volúmenes. Editura enciclopedica. Editado por Viorel Achim.